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Cómo subir las defensas de tu cuerpo

CÓMO subir LAS defensas DE TU CUERPO   Entre las defensas por medio de las cuales el cuerpo preserva su salud, están los sistemas de defensa inmunológica (que incluyen a los glóbulos blancos de la sangre y a los anticuerpos), el interferon, las hormonas y la piel. Todos éstos pueden asemejarse a soldados, policías y…

como tener una buena salud

CÓMO subir LAS defensas DE TU CUERPO

 

Entre las defensas por medio de las cuales el cuerpo preserva su salud, están los sistemas de defensa inmunológica (que incluyen a los glóbulos blancos de la sangre y a los anticuerpos), el interferon, las hormonas y la piel. Todos éstos pueden asemejarse a soldados, policías y bomberos que sirven para proteger a una familia, una ciudad, o una nación de peligros que la amenazan. La razón y el buen juicio, por supuesto, nos ayudan a saber que los ciudadanos debemos cooperar con estas defensas si queremos disfrutar de protección y seguridad. Así, también, nosotros debemos poner de nuestra parte, para cooperar con las defensas de tu cuerpo si queremos permanecer sano. ¿Cómo puedes hacerlo? Aquí hay 5 tips para levantar tus defensas y las de tu familia.

 

1. LÁVATE LAS MANOS

Según el Ministerio de Salud de Argentina, lavarse las manos “es una de las maneras más efectivas y económicas de prevenir enfermedades”. Solo hay que tocarse la nariz o los ojos sin haberse lavado las manos para contraer la gripe o un resfriado. La mejor defensa contra los gérmenes es lavarse las manos con jabón muchas veces al día.

Para proteger tu salud y la de otros, nunca te olvides de lavar tus manos, en especial en las siguientes ocasiones:

  • Después de hacer sus necesidades.

  • Después de cambiar pañales o ayudar a un niño cuando va al baño.

  • Antes y después de curar heridas o cortaduras.

  • Antes y después de estar con alguien enfermo.

  • Antes de preparar, servir o comer alimentos.

  • Después de estornudar, toser o limpiarse la nariz.

  • Después de tocar un animal o recoger sus excrementos.

  • Después de recoger o tirar la basura.

 

¿Cómo hay que lavárselas?

  • Mójate las manos con agua corriente y limpia y enjabóneselas.

  • Fróteselas hasta conseguir espuma. No olvide los pulgares, el dorso de las manos, debajo de las uñas y entre los dedos.

  • Hágalo durante al menos veinte segundos.

  • Enjuáguese con agua corriente y limpia.

  • Séquese con una toalla limpia o de papel.

 

2.  USA AGUA LIMPIA Y SEGURA

Cuando el agua no viene de una fuente segura o no se almacena correctamente, puede transmitir parásitos, enfermedades diarreicas mortales, el cólera, fiebre tifoidea, hepatitis y otras infecciones.

¿Qué medidas puedes tomar?

  • Asegúrate de que el agua que utilices para beber, cepillarte los dientes, hacer hielo, cocinar, y lavar los alimentos y los platos venga de una fuente segura. Si viene de la red pública, debe haber sido purificada adecuadamente, y si se compra embotellada, asegúrate de que el envase esté sellado y que la marca sea confiable.

  • Si sospechas que el agua de la red pública está contaminada, hiérvela o échale algún producto que la desinfecte.

  • Al usar productos químicos para desinfectar el agua, como cloro o pastillas purificadoras, sigue las instrucciones del fabricante.

  • Si puedes conseguir uno, utiliza un buen filtro.

  • Si no tienes ningún producto especializado, usa cloro doméstico (lavandina, lejía o blanqueador). Vierte dos gotas de cloro por cada litro de agua (ocho gotas por galón), mezcla bien y deja reposar el agua treinta minutos antes de usarla.

  • Almacena el agua en recipientes limpios y cerrados para evitar que se vuelva a contaminar.

  • Asegúrate de que la jarra que usas para sacar agua del recipiente esté limpia.

  • Lávate las manos antes de tocar los recipientes, y no metas ni las manos ni los dedos en agua que se vaya a beber.

 

3. CUIDA LA DIETA

Para estar sano hay que comer bien. Eso significa comer todo tipo de alimentos y evitar los excesos. Vigila tu consumo de sal, grasas y azúcar. Incluye frutas y verduras en tu dieta. Cuando compres pan, cereales, pasta o arroz, lee las etiquetas y escoje los que sean integrales, pues son más ricos en fibra y en nutrientes. En cuanto a las proteínas, ya sea en carnes rojas o blancas, conviene comer porciones pequeñas y sin grasa. Si es posible, incluye pescado un par de veces por semana. También hay vegetales que son ricos en proteínas.

Si comes mucha azúcar y demasiadas grasas saturadas, tendrás sobrepeso. Bebe agua en lugar de refrescos o gaseosas, y en vez de postres o dulces, come fruta. Reduce el consumo de alimentos que contienen grasas saturadas: salchichas, carnes, queso, galletas, etc. Y cocina con aceites saludables, no con grasas saturadas, como la mantequilla o la manteca.

Si eres de los que consume mucha sal, la presión sanguínea se te puede disparar. Así que en vez de sazonar con sal, usa especias y hierbas aromáticas. Además, en la etiqueta de los alimentos envasados, podrás ver cuánta sal, o sodio, contienen.

No solo debemos controlar qué comemos, sino cuánto comemos. Por más que te guste lo que estás comiendo, deja de comer cuando ya no sientas hambre.

Los alimentos también pueden transmitir enfermedades si no se preparan o guardan como es debido. En Estados Unidos, 1 de cada 6 personas se intoxica por comer alimentos contaminados, y aunque la mayoría se recupera, algunas mueren.

¿Cómo puedes evitar intoxicarte?

  • Como en ocasiones se utiliza estiércol para abonar la tierra, siempre lava bien las verduras antes de prepararlas.

  • Antes de empezar a cocinar, lávate las manos con agua caliente y jabón. Haz lo mismo con los utensilios, los platos y las superficies donde vayas a preparar los alimentos.

  • Lava las superficies o los platos donde has puesto huevos, carne o pescado crudos antes de volver a utilizarlos. Así evitarás que las bacterias contaminen los alimentos listos para comer.

  • Cocina bien los alimentos, es decir, hasta que alcancen la temperatura adecuada. Si no vas a consumirlos en el momento, pónlos en el refrigerador cuanto antes.

  • Desecha cualquier alimento que se haya dejado a temperatura ambiente más de dos horas, o una hora si la temperatura supera los 32°C (90°F).

También puedes anexar suplementos alimenticios que sirven para subir las defensas, a base de productos naturales como la cúrcuma, equinácea, anamú, eucalipto, extractos de toronja o naranja. Asegurate en la etiqueta de que sean naturales y contengan adicionados vitaminas como la vitamina C o D.

 

4. HAZ EJERCICIO

Tengas la edad que tengas, necesitas hacer ejercicio para estar bien. Lamentablemente, muchos no hacen suficiente ejercicio.

¿Es en realidad tan importante? Pues sí. Si haces ejercicio, lograrás lo siguiente:

  • Dormirás bien.

  • Te mantendrás ágil.

  • Tendrás los huesos y los músculos en buen estado.

  • Llegarás a tu peso ideal y no engordarás.

  • Reducirás el riesgo de padecer depresión.

  • Vivirás más años.

¿Qué tipo de ejercicio es el más recomendable para ti? Todo depende de tu edad y salud. Antes de empezar un nuevo programa de ejercicios, lo mejor es que lo consultes con tu médico y sigas sus recomendaciones. Se sugiere que los niños y adolescentes realicen 60 minutos diarios de ejercicio de intensidad moderada o alta, y que los adultos hagan 150 minutos semanales de ejercicio de intensidad moderada o 75 de intensidad alta.

Elije un ejercicio que te divierta. Tal vez algo como caminar a paso ligero, trabajar en el jardín, cortar leña, nadar, correr, remar, jugar al baloncesto, tenis o fútbol, hacer ciclismo o actividades parecidas.

¿Cómo saber si el ejercicio es de intensidad alta o moderada? Por regla general, si sudas, es de intensidad moderada, y si no puedes mantener una conversación, es de intensidad alta.

 

5. DUERME LO SUFICIENTE

No todo el mundo necesita dormir las mismas horas. Los recién nacidos duermen de dieciséis a dieciocho horas; los niños de uno a dos años, alrededor de catorce horas, y los de tres a cuatro años, entre once y doce horas. Los niños en edad escolar necesitan al menos diez horas de sueño; los adolescentes, nueve o diez, y los adultos, de siete a ocho.

Descansar lo suficiente es absolutamente necesario. Según los expertos, es imprescindible para lo siguiente:

  • El crecimiento y desarrollo de niños y adolescentes.

  • Aprender y retener información nueva.

  • Mantener en equilibrio las hormonas que controlan el peso y el metabolismo.

  • La salud cardiovascular.

  • Prevenir enfermedades.

La falta de sueño puede ocasionar obesidad, depresión, problemas del corazón y diabetes. Hasta puede causar accidentes mortales. Si queremos evitar estos peligros, debemos asegurarnos de dormir lo suficiente.

¿Duermes poco? Aquí está lo que puedes hacer:

  • Ten un horario fijo para irte a la cama y levantarte.

  • Asegúrate de que el dormitorio sea oscuro y acogedor, de que no haya ruido y de que no haga ni mucho frío ni mucho calor.

  • Evita ver la televisión o usar la computadora, teléfono o tableta en la cama.

  • Procura que su cama sea lo más cómoda posible.

  • No cenes demasiado, ni tomes café ni bebidas alcohólicas antes de dormir.

  • Consulta a tu médico si después de poner en práctica estas sugerencias sigues sin poder dormir, tienes demasiado sueño de día o te cuesta respirar mientras duermes.

 

Tu salud se ve afectada por cosas que no puedes controlar, como la economía, la disponibilidad de recursos, etc. De todas maneras, seguro que puedes poner en práctica algunas de las sugerencias presentadas en este artículo. Como dijo un hombre sabio de la antigüedad, la persona inteligente “ha visto la calamidad y procede a ocultarse”. Mientras tanto, haz todo lo que puedas por cuidar su salud y la de tu familia.

 

FUENTE: https://www.jw.org/es/biblioteca/revistas/g201506/mejore-su-salud/

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