6 razones POR LAS QUE no
BAJAS DE PESO
Hiciste todo lo correcto: te pusiste a dieta, hiciste ejercicio, incluso probaste una o dos dietas depurativas. Y a lo mejor lograste adelgazar un poco, pero no tanto como esperabas. Por supuesto que puedes culpar al metabolismo lento y a los cambios hormonales. Aunque, a decir verdad, ¿no has sospechado siempre que no es solo por esto?
Yo también, y por eso investigue para ver si hay otros motivos por los cuales tantas personas al parecer no pueden perder esos kilos de más. Descubri seis posibles razones, pero por suerte, también unas cuantas maneras sencillas de aumentar tus probabilidades de perder peso.
1. NO DUERMES LO SUFICIENTE
La privación de sueño no solo puede ponerte de mal humor, sino que también podría frustrar tus intentos de adelgazar. En un estudio reciente, se encontró que los adultos que solo durmieron cuatro horas y media por noche durante cuatro noches seguidas comieron mucho más de lo que solían comer. En otro estudio de adultos mayores, se descubrió que dormir cinco horas por noche con regularidad en vez de siete u ocho horas triplicó el riesgo de obesidad para los hombres y lo duplicó para las mujeres.
Establece una rutina de sueño saludable. Intenta dormir siete u ocho horas diarias, y mantén un horario en el que te acuestas y te levantas a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana. Eso ayudará a regular tu ciclo de sueño y vigilia y otros ritmos del cuerpo, entre ellos el apetito.
2. TE SALTAS EL DESAYUNO
Tal y como indica Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), el desayuno es fundamental debido al tiempo que transcurre desde la cena del día anterior hasta la primera comida del siguiente, lo que supone que nuestro cuerpo permanezca mucho tiempo sin recibir nutrientes.

Estudios de seguimiento en adultos, realizados por Rissanen, demuestran que el bajo nivel de actividad física recreativa predice una ganancia de peso de más de 5 kg a cinco años plazo, lo que no ocurre en los que tienen mayor actividad física de tipo recreativo.
En un seguimiento de trece años, aproximadamente, se observó cómo en hombres y mujeres el nivel bajo de actividad física se asoció con un mayor riesgo de ganancia de peso. El riesgo de ganar 13 kilos fue 2,3 veces mayor en hombres y 7,1 veces mayor en mujeres cuando eran físicamente inactivos.
La educación física aumenta la tasa de oxidación de lípidos, lo que permite un mayor porcentaje de ingesta de grasas sin provocar ganancia de peso. Al incorporar el ejercicio como hábito, mediante planes de actividad física, se ha observado que a mediano plazo se produce un aumento de la tasa de oxidación de lípidos que se mantiene durante todas las horas del día, incluso en las que no se hace actividad física. Esto significa que las personas que hacen ejercicio tienen una mayor capacidad para oxidar la grasa y, por tanto, pueden seguir una dieta más flexible y sin tanta restricción de grasas.
4. COMES JUSTO ANTES DE IR A DORMIR
Comer antes de dormir puede resultar perjudicial si no se cuida lo que se come. La verdad es que no hay una hora concreta a lo largo del día en la que dejando de comer vayas a perder peso. Pero, se recomienda concentrar la mayor parte del consumo de alimentos durante la mañana y la tarde y en la cena hacer una comida mucho más ligera. Por un lado se evitará el reflujo de ácido y por otra parte se evita consumir muchas calorías, que no se quemarán.
La idea de reducir la ingesta de comida a cierta hora del día tiene que ver con que el metabolismo va desacelerando. Otra de las razones por las que comer antes de dormir engorda, tiene que ver con la insulina. Cuando se consumen alimentos como los carbohidratos que elevan los niveles de insulina, el proceso de quemar grasa se detiene y se empieza a crear un almacenamiento de grasa.
Lo recomendable es comer aproximadamente 2 horas antes de dormir. Y puedes optar por infusiones relajantes para facilitar la digestión y de esta manera evitar que no se interfiera en el sueño.
5. USAS MUCHO EL MICROONDAS
El problema del microondas no es el método de cocinado; sino la comida que calientas o cocinas en su interior. El microondas esta asociado con la comida rápida, la cuál es alta en calorías y carbohidratos, loq que impide que puedas perder peso. Los alimentos ricos en azúcar y carbohidratos refinados, por ejemplo, se sabe que causan un alto nivel de azúcar en la sangre y obesidad. Y muchos de ellos están hechos para ser calentados únicamente en el microondas, ahorrando tiempo de cocina en el usuario.
El uso del microondas es válido para descongelar, cocinar y recalentar alimentos. Eso sí, existen algunas precauciones y limitaciones que deben tenerse en cuenta. Por ejemplo, los humanos adquirimos más calorías al comer alimentos calientes que si se comieran los mismos alimentos fríos; por lo tanto, el uso generalizado de hornos de microondas podría haber jugado un pequeño papel en la actual epidemia de obesidad, al igual que el uso generalizado de refrigeradores podría haber retardado el aumento histórico de la obesidad hace un siglo, explica Xataka. Tener un microondas se asoció con un aumento de .781 en el índice de masa corporal (IMC) y 2.1 kg de peso (cuando la propiedad de otros aparatos de cocina no se asoció con un aumento del IMC o el peso), y aumentó más del doble la probabilidad de sufrir sobrepeso.
El consumo de comida poco saludable puede afectar negativamente a la salud, pero eso será así independientemente de que utilices o no este aparato para calentarla. Sin embargo, si lo utilizas de vez en cuando para cocinar o calentar comida saludable, no será tan perjudicial para tu salud.
6. TE ESTRESAS MUCHO
El estrés puede que esté boicoteando tu plan para perder esos kilos de más que te sobran. “La relación entre pérdida o aumento de peso y el estrés es directa y comprobada”, comienza apuntando el doctor Leo Cerrud, experto en Nutrición. “Sin embargo no es el estrés en sí lo que hace que se gane o se pierda peso, es la comida, como siempre la única responsable de que una persona engorde por ansiedad o adelgace por estrés”, añade.
Pocos estudios han evaluado el efecto del estrés en personas que siguen un plan nutricional para la pérdida de peso, pero sí que existen estudios que indican que sí que hay una relación. Un nivel de estrés alto podría tener efectos negativos en la pérdida de peso.
Gran parte de la culpa del problema lo tienen las hormonas. “Nuestra vida actual está plagada de circunstancias que nos llenan de estrés, lo que hace que se eleven ciertas hormonas como la adrenalina y cortisol. También otras hormonas como la insulina o leptina se ven afectadas”, detalla Laura Parada, nutricionista de Slow Life House, quien detalla que durante las situaciones de estrés nuestro cuerpo cree que “está bajo ataque/peligro y libera glucosa en tu sangre para proporcionar energía a los músculos para poder hacer frente a este peligro. Pero como realmente no hay ningún peligro, no necesitas esa energía, y el páncreas liberará insulina para reducir los niveles de azúcar en la sangre que han sido elevados”. Al liberarse insulina, disminuyen los niveles de azúcar en sangre lo cual genera una gran sensación de hambre y baja energía. Por tal motivo es que se siente más hambre cuando uno está estresado y desea consumir mayor cantidad de hidratos de carbono y alimento altos en azúcares. Por eso, date un respiro de vez en cuando, ve a darte un masaje, un spa en las manos o pies, consientete y liberate del estrés.

Ahora que ya conoces estos 6 factores que te impiden perder peso, ¿puedes quitar alguno? Sin duda tu cuerpo lo agradecera y podrás llegar a tu meta de talla y peso antes de lo que crees.


